Roman Polanski (Tess), Claude Chabrol, Jean Epstein, Jacques Demy o Alain Resnais son algunos de los cineastas que lanzaron a esta región a la gran pantalla, en la que se han rodado en un siglo más de 250 obras de ficción.
Atraídos por el mar comenzaron en la costa bretona el rodaje de un buen número de historias, muchas de ellas melodramáticas, inspiradas en los rudos paisajes de la región, a las que hasta el mes de noviembre se quiere rendir homenaje en este monumental escenario. Remorques, Dieu a besoin des hommes y Traitement de choc son algunas de las películas que explotan los diferentes elementos simbólicos de este escenario marinero: la violencia de los acantilados, la soledad de las islas y faros, el sosiego de las playas. Otras, como Un largo domingo de noviazgo, son ejemplo de los clichés bretones, la cara más caricaturesca de Bretaña: las comedias de vacaciones, la Bioudène o el marinero.
Las películas más famosas
De las muchas películas rodadas en Bretana destacamos la de Si hubiera que citar solo dos películas serían Remolques (1939), con guión de Jacques Prévert, con Jean Gabin y Michelle Morgan (rodado en Finisterre) y Las Vacaciones de M. Hulot (1952) realizado e interpretado por Jacques Tati en Saint-Marc sur Mer (Loira Atlántico).
En el impresionante Fuerte La latte (Costas de Armor), Kirk Douglas y Tony Curtis se enfrentaban bajo la dirección de Janet Leight en la superproducción Los Vikingos. Varias escenas de Ridicule de Patrice Lecomte se filmaron también en esta fortaleza rodeada de mar.
Tess
Claude Chabrol ha rodado 6 películas en Bretaña (Accidente sin huella, El caballo del Orgullo, La Ceremonia y, más recientemente, En el corazón de la mentira con Jacques Gamblin y Sandrine Bonnaire. En Morbihan Alain Resnais (nacido en Vannes) filmó Mi tío de América. También Roman Polanski rodó Tess en Locronan y recibió el César al mejor decorado.
Castillo de Kerjean
Una visita a Bretaña no debe pasar nunca por alto acercarse al castillo de Kerjean, una de las joyas renacentistas de la región de León. Construido entre los años 1550 y 1590, su arquitectura, muy influida por los arquitectos italianos, sigue el estilo tradicional de la región, con un gran patio cuadrado, rodeado por varios edificios, y sólidos muros, un recordatorio de los tiempos difíciles en los que fue construido.
El que el rey Louis XIII elogió como “una de las mansiones más bellas del reino” permite participar a lo largo del año en diversas actividades, como visitas guiadas, teatralizadas, exposiciones, espectáculos o talleres infantiles, a las que se suma la posibilidad de pasear por el parque de 19 hectáreas en el que se enmarca, diseñado sin ninguna duda para la contemplación.
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